
El aguinaldo de junio de 2026 estará marcado por un cambio en las prioridades económicas de los argentinos. Según un estudio de Focus Market realizado sobre 3.575 casos, al que accedió Tendencia de Noticias, una proporción creciente de trabajadores destinará esos ingresos extraordinarios al pago de deudas y a la compra de dólares, mientras disminuye el interés por vacaciones, consumo anticipado y algunas opciones de inversión. El relevamiento refleja una mayor preocupación por ordenar las finanzas personales en un contexto de desaceleración inflacionaria, pero todavía atravesado por incertidumbres económicas.
La consultora detectó una modificación significativa en los hábitos de utilización del aguinaldo respecto de años anteriores. Entre las principales tendencias sobresale el fuerte crecimiento de quienes planean utilizar esos fondos para cancelar compromisos financieros de corto plazo.

De acuerdo con los datos relevados, el porcentaje de personas que destinarán el aguinaldo al pago de deudas pasó del 9% en junio de 2025 al 23% en junio de este año, convirtiéndose en la variación más importante observada en la comparación interanual.
Para Damián Di Pace, director de Focus Market, este comportamiento responde a una estrategia de resguardo frente a un escenario económico que, aunque muestra señales de estabilidad, aún genera cautela entre los consumidores.
“En un contexto de desaceleración inflacionaria pero todavía con incertidumbre, una parte importante de los argentinos utilizará el aguinaldo con un criterio defensivo. La prioridad seguirá siendo la cancelación de deudas de corto plazo, especialmente tarjetas y financiamiento en cuotas, mientras que otro segmento optará por dolarizar excedentes como mecanismo conservador de resguardo de valor. El dólar continúa funcionando como refugio psicológico y financiero frente a cualquier expectativa de volatilidad cambiaria futura”, señaló.
La adquisición de dólares también registra un avance dentro de las preferencias de los trabajadores. En la comparación con diciembre de 2025, la participación de quienes prevén destinar el aguinaldo a esa finalidad aumentó seis puntos porcentuales.

El estudio también muestra que otras alternativas tradicionales comienzan a perder protagonismo. Entre ellas se encuentran las colocaciones a plazo fijo, el almacenamiento masivo de productos de consumo y algunas inversiones financieras que habían ganado terreno en períodos de alta inflación.
“Los usos más tradicionales del aguinaldo empiezan a perder atractivo relativo frente al nuevo escenario macroeconómico. El plazo fijo ya no ofrece rendimientos reales tan competitivos como en períodos de alta inflación, mientras que el stockeo masivo en supermercados pierde sentido económico si la nominalidad continúa desacelerándose. A medida que se consolide la baja inflacionaria, el consumidor tenderá a priorizar liquidez y administración más eficiente del ingreso por sobre decisiones defensivas de consumo anticipado”, indicó Di Pace.
Entre los cambios más notorios detectados por la consultora se destaca la reducción del gasto destinado a vacaciones, que cayó nueve puntos porcentuales respecto de mediciones previas. También se observa una menor participación de inversiones en acciones, mientras aumentan los recursos destinados a gastos generales del hogar.

No obstante, Focus Market identificó un comportamiento diferenciado en sectores de ingresos medios y medios altos, donde comienza a consolidarse una mayor búsqueda de instrumentos financieros para preservar y rentabilizar los excedentes.
“En los segmentos de clase media y media alta aparece una tendencia cada vez más marcada hacia la inversión financiera del aguinaldo. Crece el interés por acciones locales, fondos comunes de inversión y cuentas remuneradas que permiten mantener liquidez con rendimiento diario. Este comportamiento refleja un ahorrista más sofisticado, que busca ganarle a la inflación sin inmovilizar capital y que empieza a incorporar instrumentos del mercado como alternativa habitual de administración del excedente salarial”, explicó el analista.
El informe contextualiza estos cambios dentro de una economía que registra una desaceleración de la inflación y una relativa estabilidad cambiaria, aunque con salarios que todavía enfrentan dificultades para recuperar plenamente su poder adquisitivo.
En ese sentido, recuerda que, según datos del Indec, durante el primer semestre de 2025 el 37,4% de los hogares recurrió a sus ahorros para afrontar gastos corrientes, una proporción considerablemente superior al 19,9% registrado en 2003.
A su vez, durante el primer trimestre de 2026 los salarios acumularon una mejora del 8,6%, mientras que la inflación medida por el IPC alcanzó el 9,4%, manteniendo presión sobre los ingresos familiares.

Según las últimas estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a febrero de 2026, unas 10.022.800 personas con empleo asalariado registrado percibirán aguinaldo en el país. De ese total, 6.198.900 corresponden al sector privado, 3.372.200 al sector público y 451.600 al régimen de casas particulares.
Los resultados del relevamiento muestran así un cambio en la función que cumple el aguinaldo dentro de la economía doméstica. Más que un ingreso destinado al consumo, el ahorro o el ocio, el medio sueldo anual complementario aparece cada vez más asociado a la necesidad de equilibrar las cuentas personales y fortalecer la capacidad de respuesta financiera de los hogares.